Dos combustibles, no dos equipos rivales
En resistencia utilizamos una mezcla de grasas y carbohidratos. La proporción cambia con intensidad, entrenamiento, disponibilidad y duración. Mejorar la oxidación de grasas puede ahorrar glucógeno a intensidades bajas o moderadas, pero no elimina el valor de los carbohidratos cuando sube la demanda.
Las rampas de Dements, los cambios de ritmo y la necesidad de mantener coordinación técnica requieren una producción energética rápida. Llegar con glucógeno bajo o dejar de comer no demuestra eficiencia metabólica; puede reducir potencia, concentración y capacidad para descender.
Entrenar con intención
El trabajo aeróbico, la constancia y el volumen apropiado desarrollan la maquinaria oxidativa. Algunas sesiones pueden realizarse con menor disponibilidad de carbohidratos dentro de una planificación avanzada, pero no deberían aplicarse automáticamente a calidad, tiradas técnicas o días de alta carga.
El concepto útil es fuel for the work required: aportar combustible según la tarea. Una sesión fácil y corta no necesita la misma estrategia que cinco horas con 2.500 m+.
Riesgos de confundir “ligero” con “vacío”
La restricción repetida puede perjudicar calidad, recuperación, inmunidad y disponibilidad energética. En hombres y mujeres, una baja disponibilidad energética sostenida puede afectar salud y rendimiento.
Aplicación a Dements
Entrena la base aeróbica y la economía de subida, pero practica también comer. El día de la carrera, la oxidación de grasa seguirá contribuyendo aunque tomes carbohidratos. No se apaga un sistema al alimentar el otro.
La flexibilidad metabólica consiste en usar bien el combustible disponible, no en convertir la falta de combustible en una identidad.